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Cómo revisar una dirección antes de enviar fondos

Pasos para comprobar red, activo, destinatario y confirmación final.

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Revisar una dirección antes de enviar es la única comprobación que no se puede deshacer. Una transacción enviada en una blockchain es irreversible. No hay soporte que la revierta, no hay alguien a quien llamar y no existe botón de deshacer. Por eso la revisión tiene que ocurrir antes de firmar, no después de enviar.

La dificultad es que el envío se siente como una operación normal. Se pega una dirección, se escribe un monto, se pulsa enviar. En ese momento el número de caracteres de la dirección es lo único entre el dinero y un error permanente.

Revisar una dirección son cuatro comprobaciones, en orden, y todas se hacen con las direcciones delante, no de memoria.

Comprobar el formato

Una dirección de Ethereum es una cadena hexadecimal que empieza por 0x y tiene 42 caracteres. Contar es una comprobación real, no un ritual: un carácter de más o de menos significa que la dirección no existe.

A partir de ahí, la forma no garantiza nada. Dos direcciones pueden tener exactamente el mismo formato y pertenecer a personas distintas.

Comprobar el checksum

El checksum es la protección que sí funciona, y muchas billeteras ya la aplican al pegar una dirección.

Una dirección con checksum mezcla mayúsculas y minúsculas de forma deliberada. Si esa mezcla se rompe en algún punto de la copia, la dirección sigue siendo válida en formato pero apunta a otra cuenta, o deja de ser válida.

Este es el error clásico por copiar y pegar. Al copiar desde un sitio con fuente pequeña, un cero puede llegar a ser una o mayúscula. Al pegar, nada indica el problema.

Qué hacer. Comparar la dirección pegada con la original carácter a carácter, con especial atención a los caracteres que se parecen: el cero y la o mayúscula, la ele y el uno, la i mayúscula y la ele. Si la diferencia es un cambio de mayúsculas y minúsculas en varios sitios, lo más probable es un fallo de copia, no un intento de fraude.

Comprobar la red

La red es la comprobación que más se omite y la que más cuesta caro. Una dirección puede estar perfectamente escrita y ser válida, y no existir en la red donde estás conectado.

Las señales son claras. El activo que se quiere enviar aparece a cero, o el saldo que se ve en la billetera no coincide con el que se ve en el explorador de esa red.

Qué hacer. Comparar la red que muestra la billetera con la red del activo. Si no coinciden, cambiar de red antes de enviar, nunca después.

Comprobar el historial del destinatario

Un explorador público muestra los movimientos de una dirección sin pedir nada a cambio.

Una dirección que nunca ha recibido nada y a la que se le envía por primera vez un monto grande merece una comprobación adicional. Puede ser una dirección nueva y legítima, o puede ser una dirección cuyo control no está confirmado.

Qué mirar. El volumen total, la fecha del primer movimiento y si esa dirección tiene relación con la persona o la entidad que te la dio. Un explorador también muestra si una dirección es un contrato, y enviar a un contrato sin querer puede ejecutar código con consecuencias no previstas.

Comprobar el monto y el contrato antes de firmar

La revisión no termina en la dirección. En la pantalla de firma hay al menos dos cosas más que comprobar.

El monto. Un decimal de más cambia la cantidad por un factor de diez.

El contrato. Si la transacción llama a un contrato inteligente, conviene que la interfaz muestre una descripción legible de lo que va a hacer, del estilo de intercambiar 1.000 USDC por al menos 0,25 WETH. Si la pantalla muestra datos en bruto sin explicar, eso es una señal para detenerse, porque no vas a saber qué estás autorizando.

Cuando esa descripción existe, es el resultado de un formato declarado que la billetera usa para mostrar los datos de la transacción en lenguaje llano. Cuando no existe, estás firmando a ciegas.

Un orden de trabajo

Contar los caracteres. Verificar el checksum comparando con el original. Confirmar que la red de la billetera es la red del activo. Mirar el historial del destinatario en un explorador. Comprobar monto y destino en la pantalla de firma.

Si algo no coincide, la respuesta es detener el envío. No hay coste por detenerse, y sí hay coste por enviar a la dirección equivocada.

Lo que no se puede verificar

Ninguna de estas comprobaciones demuestra que la persona que te dio la dirección sea quien dice ser. Solo demuestran que la dirección está bien escrita, existe en la red correcta y tiene un historial coherente con lo que te dijeron.

Esa diferencia importa. Una dirección puede ser perfectamente válida y pertenecer a alguien distinto de quien esperabas. Las comprobaciones de formato reducen errores tipográficos. Las de historial reducen errores de contexto. Ninguna de las dos convierte una dirección en una identidad verificada.

Para eso está la documentación de la plataforma, que indica el procedimiento de verificación de identidad cuando existe. La dirección es un destino. La identidad es una cuestión aparte, y conviene no confundirlas.

La irreversibilidad de un envío es la razón de todo lo anterior. No es una medida de seguridad: es una consecuencia de cómo funciona una blockchain pública. Pero significa que el control tiene que estar en la revisión previa, y esa revisión cabe en cinco minutos.

Fuentes